Estaba en un lugar muy frío y húmedo. Rodeado de oscuridad, la presión le aplastaba el pecho. Se sentía inmovilizado con sus brazos enflaquecidos. Estaba atrapado.
“¡Tom Evans! ¡Levántate de la cama! ¡Vas a perder el tren!” Llamaba Sarah Evans.
Estas palabras traspasaron el sueño de Tom. Poco a poco abrió sus ojos, Tom supo el motivo de su sueño.
“¡Snuffles! ¡Bájate!”